Lugares de Tenerife que merece la pena descubrir
Tenerife es mucho más que sol, playa y el Teide.
La isla reúne pueblos históricos, pequeños núcleos rurales, playas escondidas, paisajes volcánicos, espacios naturales y lugares rodeados de historia y leyendas.
Esa variedad es precisamente una de las razones por las que recorrer Tenerife puede resultar tan sorprendente: en pocas horas es posible pasar de una costa cálida y soleada a un bosque húmedo, un pueblo de montaña o un paisaje volcánico situado a más de 2.000 metros de altitud.
Para conocer de verdad la isla conviene ir más allá de los grandes núcleos turísticos y reservar tiempo para descubrir algunos de sus rincones más especiales.
Estos son algunos de los lugares de Tenerife que permiten acercarse a una cara diferente de la isla.
Pueblos de Tenerife con historia y personalidad
Una de las mejores formas de conocer Tenerife es recorrer sus pueblos.
Aunque buena parte de la actividad turística se concentra en zonas como Costa Adeje, Los Cristianos, Playa de las Américas o Puerto de la Cruz, existen numerosas localidades más pequeñas que conservan una identidad propia y muestran otra forma de vivir la isla.
Algunas destacan por su arquitectura tradicional, otras por encontrarse rodeadas de paisajes naturales y muchas combinan historia, gastronomía y entornos especialmente atractivos.
Entre ellas se encuentran lugares como Garachico, Icod de los Vinos, Vilaflor, Taganana, Candelaria o El Palmar, cada uno con características muy diferentes.
Garachico: historia, volcanes y mar
Garachico es uno de los pueblos con más personalidad del norte de Tenerife.
Durante los siglos XVI y XVII tuvo una gran importancia comercial gracias a su puerto, que conectaba la isla con distintos puntos de Europa, África y América.
La erupción volcánica de 1706 cambió profundamente su historia al cubrir parte de la localidad y afectar a su puerto.
Hoy, Garachico conserva un casco histórico muy atractivo, plazas, edificios tradicionales y una estrecha relación con el paisaje volcánico.
Junto al mar también se encuentran las piscinas naturales de El Caletón, formadas por antiguas coladas de lava.
Icod de los Vinos y el Drago Milenario
Muy cerca de Garachico se encuentra Icod de los Vinos, otro de los municipios históricos más conocidos de Tenerife.
Su gran símbolo es el Drago Milenario, uno de los ejemplares de drago más famosos de Canarias.
El casco histórico conserva arquitectura tradicional y calles desde las que se obtienen bonitas vistas hacia el entorno agrícola y el océano.
Además, en esta parte de Tenerife se encuentra la Cueva del Viento, uno de los tubos volcánicos más extensos del mundo.
Vilaflor: un pueblo a las puertas del Teide
Vilaflor ofrece una imagen muy diferente de Tenerife.
Situado en las zonas altas del sur de la isla y a más de 1.400 metros de altitud, es uno de los núcleos de población más elevados de España.
Su ubicación lo convierte en una parada habitual para quienes se dirigen hacia el Parque Nacional del Teide.
Además, sus alrededores ofrecen rutas de senderismo y paisajes de montaña muy diferentes a los de la costa.
Uno de los lugares más conocidos de la zona es el Paisaje Lunar, una formación geológica creada por la erosión que recuerda a un escenario de otro planeta.
Taganana y los paisajes de Anaga
En el extremo noreste de Tenerife, el macizo de Anaga es uno de los espacios naturales más singulares de la isla.
Tras recorrer sus carreteras de montaña y sus bosques de laurisilva aparecen pequeños núcleos como Taganana, rodeados de abruptos relieves y muy próximos al océano.
La zona permite combinar senderismo, paisaje, gastronomía local y playas de carácter salvaje.
Es además uno de los mejores ejemplos de cómo algunos pueblos de Tenerife han permanecido durante siglos relativamente aislados debido a la difícil orografía de la isla.
Puedes descubrir más localidades de este tipo en nuestra selección de los pueblos más bonitos de Tenerife.
Las playas naturales de Tenerife
La costa de Tenerife está marcada por su origen volcánico.
Por este motivo, buena parte de sus playas presentan arena oscura, callaos, acantilados y abruptos paisajes costeros.
Aunque existen también playas urbanizadas y zonas turísticas con todos los servicios, algunos de los lugares más atractivos de la costa son precisamente aquellos que conservan un aspecto más natural.
Tenerife cuenta con pequeñas calas, playas situadas junto a grandes acantilados y extensos arenales donde el paisaje tiene casi tanto protagonismo como el propio océano.
Los Guíos y los acantilados de Los Gigantes
Uno de los paisajes costeros más espectaculares de Tenerife se encuentra en Los Gigantes.
La playa de Los Guíos está situada junto a enormes paredes volcánicas que se elevan prácticamente de forma vertical sobre el océano.
Los acantilados de Los Gigantes pueden superar varios cientos de metros de altura y forman uno de los paisajes más reconocibles de la costa occidental de la isla.
Desde esta zona también parten numerosas actividades marítimas para recorrer el litoral.
Las playas de Anaga
El macizo de Anaga ofrece algunos de los paisajes costeros más salvajes de Tenerife.
En esta parte de la isla aparecen playas de arena oscura rodeadas de montañas y grandes formaciones rocosas.
Benijo es probablemente una de las más conocidas, especialmente por sus vistas al atardecer y por los roques que sobresalen frente a la costa.
El entorno de Taganana y Almáciga también permite descubrir playas en las que el paisaje conserva un carácter mucho menos urbanizado que en otros puntos de Tenerife.
Descubrir la costa más allá de las playas turísticas
Una de las ventajas de recorrer Tenerife es la posibilidad de encontrar zonas costeras muy diferentes entre sí.
En el sur predominan las condiciones más secas y soleadas, mientras que la costa norte presenta paisajes más abruptos y verdes.
Explorar estas diferencias permite conocer mejor la naturaleza volcánica de la isla y descubrir rincones alejados de las playas más concurridas.
Si buscas lugares con un entorno más natural, consulta nuestra selección de las mejores playas naturales de arena de Tenerife.
Las Pirámides de Güímar: uno de los grandes enigmas de Tenerife
No todos los lugares interesantes de Tenerife están vinculados únicamente al paisaje.
En el municipio de Güímar, en la vertiente este de la isla, se encuentra uno de sus conjuntos más curiosos: las llamadas Pirámides de Güímar o Majanos de Chacona.
Se trata de seis estructuras escalonadas construidas con piedra volcánica cuyo origen ha generado diferentes interpretaciones.
La explicación histórica más aceptada sitúa su construcción en el siglo XIX y las relaciona con trabajos agrícolas.
Durante aquella época, la expansión de determinados cultivos llevó a limpiar numerosos terrenos cubiertos de piedra volcánica.
Las piedras retiradas de los campos eran acumuladas formando estructuras, una práctica de la que todavía existen ejemplos en Canarias.
El misterio y las teorías sobre las Pirámides de Güímar
Las estructuras adquirieron fama internacional especialmente después de que el explorador noruego Thor Heyerdahl se interesara por ellas.
Heyerdahl defendió que determinados elementos de su construcción y orientación podían apuntar a una función diferente de la puramente agrícola.
Sin embargo, sus hipótesis sobre posibles civilizaciones antiguas no consiguieron establecer una datación anterior al periodo histórico aceptado por la mayoría de investigadores.
También se han propuesto explicaciones relacionadas con orientaciones astronómicas y con la posible influencia simbólica de la masonería durante el siglo XIX.
Precisamente esta combinación de historia, arqueología, astronomía y teorías diferentes ha contribuido a convertir el lugar en uno de los puntos más curiosos de Tenerife.
Si quieres profundizar en su historia, puedes descubrir el misterio de las Pirámides de Güímar.
Una isla de contrastes
Pocos destinos reúnen paisajes tan diferentes en un territorio relativamente pequeño.
En Tenerife puedes caminar por un pueblo histórico por la mañana, bañarte en una playa volcánica por la tarde y terminar el día contemplando un paisaje situado a más de 2.000 metros de altitud.
La combinación de volcanes, costa, historia y pequeños núcleos tradicionales convierte cada zona de la isla en una experiencia distinta.
Por eso merece la pena reservar tiempo para recorrer Tenerife sin limitarse únicamente a sus lugares más conocidos.
Del mar al Teide
Y entre todos esos paisajes existe uno que permite contemplar Tenerife desde una perspectiva completamente diferente: el Parque Nacional del Teide.
Ascender desde la costa hasta Las Cañadas supone atravesar sucesivamente varios paisajes y pisos de vegetación hasta llegar a uno de los entornos volcánicos más espectaculares de Canarias.
Al final del día, el parque también ofrece otro tipo de paisaje.
Cuando el sol comienza a ocultarse, el terreno volcánico cambia de color, las sombras se alargan y, poco después, aparece uno de los grandes protagonistas de las zonas altas de Tenerife: el cielo nocturno.
Con Teide By Night puedes descubrir esta transformación desde el atardecer hasta la noche y contemplar Tenerife desde uno de sus lugares más extraordinarios.
Descubre Tenerife recorriendo sus pueblos, playas, rincones históricos y paisajes volcánicos.